
Si crees que sabes cómo puede lucir una Low Rider S, piénsalo otra vez: “Lucifer's Ride” es la última declaración de Rick's Motorcycles de que menos es más, y que el estilo, la actitud y los detalles de ingeniería pueden convertir una Softail en una auténtica forajida del estilo Club.
Desde el chasis hasta el exterior, Lucifer's Ride elimina el exceso. Pintada en negro intenso con agresivos toques en rojo caramelo, la estética limpia de la moto va más allá de lo superficial: el chasis y el basculante se desmontaron, prepararon, pintaron y volvieron a montar, algo poco común en las motos modernas.
En cuanto al rendimiento, Rick's no escatimó. Dos discos de freno flotantes "Wave" de acero inoxidable (330 mm delante, 292 mm detrás) mejoran la sensación de frenado y la gestión térmica, manteniendo las pinzas de serie montadas en adaptadores personalizados. En la parte delantera se encuentra un elegante y ajustado guardabarros de acero, hecho a medida, ajustado y diseñado específicamente. Más que un simple detalle estético, protege la horquilla invertida con placas integradas que desvían la suciedad y la humedad de la carretera.

Tras las barras, la construcción utiliza los elevadores "Clubstyle" de Rick, con un máximo de 11.5", combinados con la tija triple "Performance 2" para un control de dirección preciso y sólido. El cableado está completamente oculto bajo cubiertas limpias, lo que refuerza la filosofía de orden y sin distracciones.
Incluso los toques finales subrayan el enfoque "purista del estilo Clubstyle": una placa de matrícula sutil montada en el guardabarros trasero (sin un montaje lateral voluminoso), cubiertas y controles mecanizados por CNC personalizados en negro con detalles en rojo caramelo y un escape 2 en 1 negro mate de Dr. Jekill & Mr. Hyde, ajustado en el propio banco de pruebas de Rick para lograr rendimiento y tono.
"Lucifer's Ride" no es solo una Softail personalizada, sino una filosofía: agresividad refinada, disciplina mecánica y un Clubstyle inquebrantable. Es un gran ejemplo de cómo una moto moderna puede transformarse en una guerrera urbana, oscura y de líneas limpias, sin perder el respeto por las raíces del movimiento Clubstyle.


